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Siete y la Legión del Elefante

     Siete y Lulupapa dormían tranquilamente. La noche había llegado hacía muy pronto y simplemente el sueño los había devorado a ambos. Acostumbrados a los vapores somnolientos de un estado catatónico-mortífero, ambos sintieron como podían flotar a través del tiempo y el espacio. Cada noche desde que se habían conocido volaban a través del mundo. Muchas veces habían podido pasar a través de nubosas que los conducían a otros espacios distintos. Ciertamente, disfrutaban mucho la compañía del uno y el otro en estos viajes tan ansiados por ambos niños.  En la mañana ambos despertarían y aunque no hubieran dormido en la misma habitación, sabían lo que habían vivido anteriormente y no dudaban en pasar largas horas remembrando lo acontecido.

-Siete, ¿viste aquel lugar anoche? – pregunto Lulupapa.

-Sí, es un tanto extraño y la verdad no me explico que podría ser – contesto al niño.

-Lucía como una antigua biblioteca. Vi palabras muy extrañas su exterior y me dio miedo acercarme. ¿Qué tal si lo intentamos hoy? – inquirió ansioso.

-No sé Lulupapa. No creo que sea pertinente hacer esas cosas, no por ahora. ¿Te das cuenta que no es normal esto que vivimos cada noche? Aún no sé por qué podemos hacer esto – dijo preocupado.

-Siete- dijo tomando su cara con sus manos- siempre estaré contigo, tan solo confía en mi. Tan solo observemos, si ocurre algo nos iremos de inmediato. ¿Oki? – pregunto sonriendo.

-Esta bien- dijo Siete cerrando los ojos con una expresión de renuncia.


***


     Esa noche Lulupapa se fue a dormir a la casa de Siete. La familia de Siete no miraba con muy buena aprobación la relación que veían en ambos niños, pero en sí no tenían las ganas ni la intención de inmiscuirse. Sospechaban que había algo raro en esos dos, pero habían problemas muchos mayores por el que preocuparse más, que por dos mocosos extraños. Siete preparo su cama y Lulupapa se recostó al lado de él.

-¿Tienes miedo? – pregunto Lulupapa.

-Sí, un poquito- respondió cerrando los ojos Siete.

-Tranquilo- terminó abrazándolo.

     Lulupapa sentía un cariño muy especial por Siete. No se explicaba que podía ser aquello, pero sabía que no veía su vida sin aquel niño pálido, de pelo negro y ojos tristes. Nunca lo dejaría solo, pero aunque el temor de Siete lo hacía dudar de si estaba correcto o no lo que iban a hacer, una parte de él lo empujaba a explorar más allá de lo que habían alcanzado juntos. Quería conocer los límites de aquel extraño paraje al cual habían llegado la última noche.

     El silencio comenzó a desaparecer de la habitación. Ambos niños comenzaban a sentir los primeros síntomas de lo que acostumbraban a hacer cada noche. Un extraño pitido comenzó a resonar en las paredes. No era molestoso ni agradable, tan solo comenzaba a resonar y crecer en magnitud. Podían sentir como sus cuerpos se sentían mas pesados, mientras que el sonido de agua correr se hacia presente. Una palabra en un extraño idioma circundaba por la mente de los niños a la vez que un extraño ritmo parecía mezclar con el festín de eventos que ocurrían. La antesala para el estado final se acercaba y repentinamente todo acabo.

     Ambos abrieron los ojos y tomándose de las manos saltaron de la cama. Felizmente vieron como sus cuerpos flotaban en el aire. El proceso había funcionado a la perfección. Los niños vieron como sus cuerpos físicos dormían perfectamente en su cama, al mismo tiempo que un cordón de plata que provenía de sus cabezas los ataba a ellos. No sabían cómo, pero tenían más que claro que esa era su unión con este mundo. Si el cordón fallaba, jamás podrían volver.

     El mundo se abrió a sus ojos mientras flotaban por el cielo. La ciudad impune se mostraba ante ellos como la visión de un apocalipsis zombífago. Toda clase de hombres, mujeres y extrañas criaturas convivían en la oscuridad de la noche, convirtiendo las sombras en su hogar. Siete en su corazón sentía una gran tristeza. Sabía que la oscuridad no podía siempre significar algo malo, más que nada, el mismo había estado un tiempo atrás sumido en ellas. Aún así, Lulupapa era la luz que lo ayudaba a salir adelante, aunque a ratos le gustaba volver a su antiguo ser. Sabía que algunas cosas tenían que solidificarse y ponerse en práctica.

     Siete miro a Lulupapa y le dijo:

-Luces bien con el cabello desordenado al viento-

-¡Ja! Y tu eres hermoso solo por ser tú- respondió sonriendo.

-Tonto- dijo Siete sonrojado.

      El cielo se abría hacia ellos y comenzaron a divisar unas nubes más densas que las anteriores. Lulupapa se acerco a Siete y le dijo:

-Bien Siete, nos acercamos al lugar-

     Atravesaron la nubosidad rápidamente y el mundo de los humanos ya no los rodeaba más. Estaban en un lugar completamente extraño, aunque no tan nuevo para ellos. Era una especie de nada, en donde solo una antigua Biblioteca se ceñía ante ellos. El edificio era largo y grande. En su fachada un montón de palabras circundaban sus pilares y su techo. Dos estatuas gigantes vigilaban la entrada.

     Los niños se acercaron lentamente hasta la entrada. Siete estaba nervioso, a la vez que Lulupapa cada vez más ansioso. Siete creyó ver que las estatuas habían volteado sus ojos al pasar.

-Lulupapa, ¿y si nos vamos?- le rogo con miedo.

-Siete, solo miremos y nos vamos- le dijo impasible.

     Pasando la entrada llegaron a una gran puerta. En ella la siguiente inscripción se podía leer:


“Entra valiente viajero astral del mundo proscrito
que acá tu destino ha sido escrito
mas acá solo hay una arma
y si eres inteligente podrías ver hasta el Karma”


     Lulupapa miraba fascinado la inscripción y empujo la puerta. Esta al mínimo roce con Lulupapa comenzó a abrirse y Siete comprobó que en su interior habían muchos estantes dispuestos en una extraña posición hexagonal. Juntos caminaron hacia el interior y descubrieron que la primera estantería comenzaba con el numero  >>22<<.

-Ya viste Lulupapa, mejor vámonos- dijo asustado Siete

-Siete, ¡Por favor¡ ¡Cálmate! Mira este lugar, es magnífico y hay mucho que ver. Hay tantos libros, ¡No sé por dónde empezar¡ - termino fascinado.

-Esto es suficiente, si te quieres quedar bien por ti. Yo me voy –

     Apenas había terminado de decir aquellas palabras, la puerta se cerro y en el lugar un montón lámparas se encendieron. Siete puedo notar que en esa planta solo habían estantes. Mas arriba se encontraban mas pisos, aunque no se divisaban escaleras para llegar a ellos.

-Vamos siete, solo un poquito y nos vamos- pidió Lulupapa.

-No, tu ve a explorar. Yo me quedaré acá hasta que termines y nos vamos- dijo Siete severamente.

     No soportaba el miedo que le causaba ese lugar. Algo le decía que no era correcto que ellos estuvieran ahí, o por lo menos, no en ese momento. Lulupapa, mientras tanto, comenzó a recorrer los estantes. En uno muy extraño, que no poseía número, vio unos extraños libros. Saco uno muy grande que no tenia titulo y lo abrió. Este se ilumino y una voz salió imponente de aquel.

-Bienvenidos al registro de las vidas pasadas y karmas. En este lugar encontraran la información necesaria para el proceso de iluminación del alma espiritual y el avance hacia dimensiones mas altas para alcanzar los niveles prístinos de la materia y no-materia. En este viaje como co-creadores del universo alcanzaremos la energía cósmica que nos ayudará al desarrollo del proceso regulador del balance entre las energías de la tercera dimensión y…-

    Lulupapa quedo en una pieza y no entendía nada de lo que la voz le había dicho. Sin embargo, ni tiempo tuvo para pensar ya que algo extraño sentía que sucedía. Sus ojos se abrieron de improviso y vio algo horrible. Una visión llegaba a sus ojos. Una extraña sombra movía el cordón de Siete en la habitación que ambos dormían. ¡Quería matar a Siete!

     Soltó el libro y fue corriendo hacía la puerta donde esta se abría completamente. Siete era arrastrado hacía afuera  mientras gritaba:

-¡LULUPAPA¡ ¡AYUDAME¡-

-¡SIETE! – grito desesperado.

     Iba alcanzando la puerta, pero al momento que Siete era expulsado del lugar, la puerta se cerraba dejándolo adentro. Lulupapa observo con horror la escena y comenzó a gritar desesperado mientras golpeaba la puerta.

-¡Déjenme salir! ¡Mierda! – pateaba la puerta con muchas ganas.

     Tenía que encontrar una forma de volver y salvar a Siete y tenía que ser rápido. Sabía que si se asombraba podía volver, pero por alguna extraña razón ese lugar lo ataba ahí. De improviso, la puerta se abrió de nuevo y sin pensarlo dos veces salió corriendo. Comenzó a flotar por los aires en busca de Siete. No podía estar muy lejos. Salió de la nebulosa para llegar al mundo real , cuando entre las nubes lo pudo ver.

-Lulupapa, por favor ¡Ayúdame! – lloraba Siete mientras era arrastrado.

     Lulupapa voló mas rápido, pero sus intentos eran inútiles. Siete era arrastrado y por lo que veía se dirigían a su casa. Comenzó a volar mas rápido para llegar antes que él. La sombra lo arrastraba hacia allá con su cordón, pero no podía entender por qué. Repentinamente, la visión de la casa de Siete fue notoria y apresurándose llego al cuarto. Sus cuerpos yacían en la cama durmiendo, mientras la sombra tomaba el cordón de Siete.

     La sombra no poseía una forma definida. Parecía estar hecha de humo y lucía casi etérea.

-¡Suéltalo! - grito Lulupapa.

     La sombra no respondió y tirando la cuerda más fuerte, el cuerpo de Lulupapa irrumpió en la habitación. Atemorizado por lo que se vendría a continuación Lulupapa quedo congelado. Al sostener con sus manos el cuerpo de Siete, la sombra rompió el cordón de este. Siete abrió sus ojos muy grandes y mirando con tristeza por última vez a Lulupapa fue tomado por la sombra, mientras huían por la ventana. Lulupapa no podía moverse y sentía como caía a través de la habitación a la vez que se volvía todo oscuro.

     Abrió sus ojos y descubrió que estaba en su cuerpo de nuevo. Sentía miedo y comenzó a mover el cuerpo de Siete para que despertase, mas este no se movió. Comenzó a comprobar sus signos vitales y estos no funcionaban. Solo quedaba aceptar la verdad: Siete estaba muerto.  

     Abrazo el cuerpo de Siete, mientras sus lágrimas caían como agua por su rostro. Todo era su culpa, si tan solo hubiera escuchado a Siete, si tan solo el hubiera sido mas rápido, si no fuera tan idiota y obstinado, el tendría a Siete con él. Sollozaba crudamente con Siete en sus brazos y quería simplemente morir. Toco la cara de Siete con sus manos y comenzó a darle tiernos besos por su rostro. Aún conservaba su calidez. 
Quería que ese momento no existiera, quería que el estuviera con él y rieran como todas las mañanas, quería a su Siete, su amado Siete…

     Un crack sonó el exterior. Lulupapa se asusto y miro por la ventana. La escena que vio en su exterior lo dejo sorprendido. Un enorme barco abarcaba todo el cielo y llegaba a rozar los edificios. Era gigante, el barco mas grande que en su vida había visto. Llevaba una bandera, la que tenía sibujada un elefante y cinco estrellas, y en su proa otro elefante se encontraba tallado. Un extraño brillo envolvía toda aquella nave y lucia simplemente apoteósico.

-No llores niño- dijo una voz

     Lulupapa se dio vuelta rápidamente y vio quien hablaba. Un extraño hombre calvo, pálido como el papel y con una túnica blanca lo miraba fijamente.

-Qué descortés he sido. Me llamo Wolken y soy de la Legión del Elefante. Ese barco nos esta esperando. Será mejor que tomes el cuerpo de Siete y nos vayamos. No te preocupes, los humanos no pueden ver el barco, tomamos precauciones – termino riendo el sujeto.

Lulupapa estaba confundido y no sabía que decir. Lo único que se le vino a la cabeza fue preguntar “¿Por qué?”.

-Hay mucho que explicar, pero no acá. Vamos rápido, ¿o no quieres salvar a Siete?- termino Wolken mientras se llevaba a ambos niños con él al barco.


Continuara en algún tiempo....

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La muerte a las una

    Debo confesar que desde su partida no paro de pensar en él. Creo que el Invierno llego para quedarse y no se irá. Bueno, así creo que son las cosas, mas ¿Quién me afirma que esto ha sido así todo este tiempo? La verdad, no sabría dar una respuesta a una pregunta que no tiene ni siquiera una base fidedigna. Creo, y estoy sumamente convencido, de que me he perdido en los vastos caminos que conducen al dolor. No soporto la calidez del sol ni la brisa del verano, ni mucho menos las risas de las personas. Desearía que todo por fin cesara, que un cataclismo acabara el mundo. Quizás así, llegaría de nuevo a él…

    El reloj tocará las una pronto. Es extraño pensar que hace un poco tiempo atrás esta sería la hora de nuestros encuentros. Dos cuerpos se tocan, se estremecen, rechinan, crujen, enjuagan, retuercen, muerden, saborean y se dislocan mientras las manecillas del reloj dan paso a las notas de un candor fúnebre. Esto no es un acto de inocencia o simplicidad, es simplemente la antesala del momento que mas amábamos. La muerte. Suena extraño, pero amábamos morir en los brazos del otro, extinguir los latidos y respiraciones en un solo pulso que traería consigo toda clase de sensaciones. Sin embargo, el regalo de la muerte es corto y la resurrección, nuestro castigo, aparece inconmensurable. ¿Quién alguna vez dijo que la resurrección es un regalo, si la persona desea solamente morir?

    Extraño mucho sus ósculos y esa ambrosía que se extrae desde los labios de la persona que se ama. Desearía, aunque sea solo por un momento, poder contemplar su rostro antes que los contornos de su semblante desaparezcan de mi memoria para siempre, quisiera encontrar la manera de poder devolver el tiempo;  que las una sea el momento de tu llegada nuevamente y que el silencio que me rodea se transforme en el aroma que despertará el motivo de mi existencia otra vez. Pero, hay que ser realistas, eso jamás pasará. Por lo menos no en esta vida.

    Siempre he creído en lo conciso. No quiero caer en ilusiones falsas, menos cuando esta extraña voz me ofrece ayuda para traerlo de vuelta. Octavia no me deja en paz en ningún momento. Así es como se llamo a si misma la criatura que ha venido las últimas noches a interrumpir mi sueño a las una.

-“Sangre… tan solo un poco de tu sangre podrán traerlo desde el inframundo. Solo una gota de tu sangre y el volverá a ti. La sangre es vida, la sangre es vida…démosle vida al que se le he arrebatado.”

    Quisiera poder creer lo que esa voz tan silbante me ofrece. Mi amor aún esta acá, lo siento, lo necesito. Tan solo podría intentarlo y todo sería como antes.

-“Perfecto, perfecto, así es como se hace. Ofrece tu pezón izquierdo a la muerte…”

    Mis manos se mueven en una dirección casi automática. Mi camisa es arrancada a tirones y mi pecho desnudo tiembla con la brisa helada que circunda el lugar. La respiración se siente agitada y creo que moriré de miedo. Estoy perdido y no tengo salida. Es ahora o nunca.

-“Ven a mi Nathan, camina hacía a tu amado…”

    Puedo sentir como piedras golpean el suelo. ¿Por qué siento que no puedo ver bien? El sonido se acreciente cada vez mas y un dolor lacerante recorre mi cuerpo. Dos colmillos traspasan mi pezón y comienzo a sentir la sangre que fluye y como Nathan lo bebe. Sus manos están heladas y recorren mi estomago. Succiona con un hambre voraz. Creo que me voy a desmayar  si sigue. Le pido que pare por favor y el espíritu vuelve a hablar.

-“Esto esta muy bien, termina con lo que empezaste Nathan”

    Nathan se coloca encima de mí y me comienza a golpear. Grito desesperado y le pregunto por qué hace eso. Más ninguna respuesta parece emerger de su boca. Siento que cada vez veo mejor y con horror veo lo mórbida de la escena ante mí. ¡El cadáver de Nathan esta golpeándome y succionando la sangre de mi pezón! Su aspecto es cadavérico, sus uñas están largas y amarillentas y su piel esta gris y llena de llagas. Su rostro esta completamente desfigurado y sus largos cabellos se caen a medida que se mueve.

    No entiendo, debe ser una pesadilla de la cual no puedo despertar, pero los golpes me muestran que eso no es así. Grito más y más fuerte y Nathan no para. Su fuerza es descomunal y haciendo un esfuerzo sobrehumano logro empujarlo y levantarme rápidamente. El espíritu de Octavia  luce mucho más nítido que antes.

“Iluso, la blasfemia consumió tu mas puro amor y verás que no todo es como en las películas. Una cosa que debiste aprender es que los muertos, muertos están y nada de lo que hagas puede evitar eso. Gracias por devolverme a la vida, ahora podré seguir lo que comencé…”

    La ventana cercana se abre de par en par y Octavia desaparece. El cuerpo de Nathan se levanta y se acerca a mi lentamente. El miedo me paraliza y sé que este es mi fin y que nada de lo que haga podrá salvarme. Me siento triste y sé que mi amor por Nathan me llevará a mi fin. Me inclino y mirando al Cristo cercano comienzo a rezar, esperando que mis súplicas alcancen al señor antes de que Nathan me envíe al infierno para siempre, justo a la una.

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Some people are like shit...



Hoy, precisamente ahora estoy con un humor de puta.


ODIO a las personas que se creen mejor que las demás.


¿POR QUÉ?


Simple, 


NADIE, absolutamente nadie es superior a otra persona. Quizás puede sobresalir en algo, pero no ser mejor.


Si te crees en el derecho de juzgar y  tratar mal a otras personas, déjame decirte que estás lleno de mierda.


Así que esto va para ustedes.


(Gracias a la señorita Heidi por enseñarme el truco para darle este efecto a las fotos)
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Equilibrio y Sombras: Background



    La verdad ha pasado un buen tiempo desde que escribí una columna propiamente tal. Creo que ni siquiera recuerdo sobre lo último que escribí ya que las historias han ocupado mi tiempo últimamente. Sobre esto pretendo hablar en esta pequeña columna.

    La verdad escribir historias ha sido mi pasión desde muy pequeño. Desde que tengo uso de mi memoria he escrito historias sobre lo que fuera: mi casa, mis animales, mi colegio, etc. Mi imaginación comenzó a ser amplia a medida que pasaban los años. Todo esto, sumado a mi fascinación por la lectura: aquel mundo que se despliega ante ti a base de sutiles palabras que el narrador provee para tu deleite.

    Llegando a la tormentosa etapa que estoy ahora, escribir comenzó a transformarse en mi forma de expresar lo que mi alma necesita; es el proceso de expulsión de mis sentimientos, miedos, frustraciones y sobre todo lo que evoque algo en mí. Usualmente no defino mi estilo de escritura. El proceso que sigo no siempre es el mismo; muchas veces la historia esta totalmente creada en mi mente y solo la traspaso, mientras otras la historia se va desarrollando a medida que voy escribiendo en el momento.

    Pasando a lo que todo el mundo conoce, me gustaría explicar ciertas cosas que quizás les gustaría saber o quizás no.

    En Julio del año 2011 Stev Seward Harker creo su espacio “Tinieblas y Luz”. Muy bien, partamos por la pregunta que muchos aun me hacen ¿Por qué Stev Seward Harker y no …? Simple: ese es mi nombre artístico y se ve más bonito que con mi verdadero nombre. Las personas todas me llaman Stev y creo que no vale la pena querer saber el otro nombre y mucho menos mis apellidos (que no son nada del otro mundo). Continuando con eso, Tinieblas y Luz hablaba del contraste que existe en el mundo, la dualidad, el bien y el mal, etc.

    La mayoría de las historias que corresponden a esa época generan contrastes y son un tanto esperanzadoras. La inspiración para las historias más famosas de esa época provinieron de mis sueños, por ejemplo Las Tijeras y Teatro en el Infierno.  También, inconscientemente comencé a dejar mensajes ocultos y simbología en las historias que comenzaba a escribir. Ahí descubrí una verdad que siempre se aplica: nada lo que escribe el escritor en su historia es porque sí, todo es por algo. No existen las coincidencias. No hay excepción para esta regla.

    El contexto general para esta época también se dio por el largo paro que estuvo en mi Universidad. Seis meses en casa habían causado en un estado letárgico en mí y una de mis formas de poder expresarme comenzaron a ser mis artículos e historias que comencé a publicar. Mas tarde comencé a escribir mas historias, alejándome del terror que primeramente comencé a desarrollar culminando con una trilogía de cuentos llamada “Los deseos de Siete”.

    La intención de escribir tres cuentos que en apariencia ninguno se conecta con el otro (solo en apariencia) fue de expresar algo que estaba en mi corazón. Por razones obvia no explicaré más sobre eso, pero quiero ahondar en un detalle que puede parecer interesante. La segunda parte llamada “La historia de Lulupapa” contiene un mensaje mas allá del romántico que puede poseer a primera vista. Aún ese mensaje retumba en mi cabeza e incluso dentro de mi locura llegue a soñar con el personaje Lulupapa. No será extraño que aparezca en alguna nueva historia de nuevo.

    Acabando la trilogía de cuentos entre de nuevo a la Universidad. Esta vez comenzaría un semestre en dos meses, los que nos tendría vueltos locos a mis compañeros y a mí. La presión, la falta de tiempo, el ahogo y la necesidad de poder escribir dieron nacimiento al nuevo ciclo: “Mundo Sangrante”

    Esta vez, el tema consistiría en aquellas llagas que el sistema posee. En las tres historias que lleva Mundo Sangrante, la corrupción del hombre es uno de los ejes centrales que posee. La utilización de criaturas mágicas, demonios y un montón de símbolos corresponden a la necesidad y ahogo que sentía cuando escribía eso. Un claro ejemplo podría ser “Un réquiem para el sepulcro” donde muchos los que lo leyeron sentían la presión y el miedo que yo sentía aquellos días que escribí aquella historia.

    Terminando con esta columna de contexto de la producción, me queda decir gracias a todos los que leen mis historias y a los que comentan. Aprecio mucho que comenten y opinen sobre lo que hago, ya que toda crítica me ayuda a mejorar mis habilidades al momento de escribir. Quizás que yo mismo haga un background sobre mis cosas puede sonar egocéntrico, pero necesitaba hacerlo, aunque aún así hay cosas que no explique y tampoco las haré. Ahí radica la magia de los cuentos; cada  lector le puede dar la interpretación que quiera.


Eso es todo por hoy

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Las horas malditas de Octavia (Réquiem II)

    La lluvia caía copiosa sobre el cementerio, pero eso no dejaría que el fuego dejará de bailar en el centro del círculo. Doce figuras encapuchadas circundaban el espacio alrededor del fuego, venerando a la figura treceava que la oscuridad de la noche no permitía distinguir bien. El fuego moldeaba su cuerpo desnudo cubierto apenas por aquella capa, mientras que con un sapo en su mano lo restregaba fervientemente en su sexo.

    Sonidos guturales emitía la bruja llevada por el éxtasis del ritual. Las demás figuras comenzaban a murmurar un ritmo continuo y bajo. El ruido de porcelana rota se hizo presente y ese fue el indicio de que todo empezaba a funcionar. La bruja lanzando el sapo al fuego comenzó a recitar:

“Ven a mi señor del infierno, te invoco en nombre de Zog, criatura mágica que rige las leyes del anterior infierno”

    Un grito despertó del éxtasis a las personas del ritual. Una de las figuras encapuchadas comenzó a ser levantada por los aires, retorciéndose y sacudiéndose violentamente. Las brujas miraban como Depreso comenzaba a ser posesa por el demonio. Su piel comenzó a resquebrajarse, a la vez que sus manos crecían y su pelo aún más. Depreso cayó y una gran cantidad de humo la envolvió. Todas miraban expectantes, incluso el fuego parecía haberse quedado quieto en ese ínfimo momento. Depreso se levanto y deleitadas observaron como ya no tenía su antigua forma.  Un hombre desnudo apareció frente a ellas, blanco como el papel, con ojos rojos como el fuego y con un temple digno de una piedra.

-“Jënhousju Octavia” – dijo en un susurro.

-“Käm heertïs, Moüstelis” – le contesto Octavia.

    El demonio se sentó en sus piernas y comenzó a observar. Octavia miro orgullosa y alzando su voz comenzó a hablar:

-Hermanas, hoy es el día que habíamos acordado de dar cuentas de lo que hemos hecho. El poder del mal ha ido triunfando y hay que agradecer a nuestro señor. –

    Las demás brujas cuchicheaban entre ellas. Letárgica con una sonrisa malvada se acerco:

-Octavia, deberías  contar lo que hiciste hace muy poco con aquel joven.- terminó riéndose.

-Muy bien. Mi señor, hace muy poco me solicitaste un alma pura y buena para llevar a tu reino. Pues bien, el joven que recibiste hace unos pocos días fue para ti. Fue muy fácil hacerlo caer en nuestra trampa. Tristeria, Nostálgica, Frustrada y Envidious fueron esenciales para hacerlo. Cayó derecho en lo que planeamos – dijo Octavia

El demonio miraba sonriendo lo que hablaba Octavia. Esta sintió un poco de miedo cuando vio el rostro del demonio pero aún así siguió:

-Espero que haya servido mucho mi señor. Seguiremos cumpliendo tus órdenes-

    El demonio se levanto y sus garras brillaron al fuego. Tomo a una de las brujas más cercana y la destazo. Todas miraron horrorizadas la escena mientras tomaba a la segunda y la comenzaba a masacrar. Nadie podía escapar, el círculo mágico no se podía romper.

-Mi señor ¡¿qué hace?! – grito Octavia.

-¡HÄHJESNXREI, TÜTG HËRMOHJUS! – vocifero este.

    Los cadáveres caían a medida que el demonio se deshacía de todas las brujas, hasta que finalmente llego a Octavia. Tomándola del cuello la alzo y le dijo:

-Eres una idiota. Me mandaste a ese niñato sin saber que el no pertenece ahí. Pagarás muy caro Octavia si no haces algo. Muy caro. – terminó soltándola.

    El demonio desapareció y Octavia quedo entre medio de los cadáveres de sus compañeras. Estaba muerta de miedo y no sabía que hacer. La luna brillaba más que nunca, mientras que todo comenzaba a desaparecer anunciando que el Sol llegaría pronto.

***

    Tomo sus cosas rápidamente y se dirigió a su trabajo como todos los días. Octavia era una respetable empresaria. Famosa por su temple duro y por su gracia al poder sellar los negocios más difíciles con tan solo hablar con los empresarios. Por supuesto, nadie sabía que sus grandes capacidades eran solo una vil mentira. En realidad, todo lo que ella era le había sido otorgado por el demonio. Recordaba claramente como había llegado a eso.

    Siendo simplemente una pobre estudiante de administración, Octavia no resaltaba en nada de lo que hacía. No era la mejor estudiante, no tenía buenas notas y estaba al borde de irse de aquel lugar. Por otro lado, jamás había conseguido el amor y la relación con su familia era pésima.  Sabía que no podría soportar mucho tiempo aquella situación y temía que fallaría en todo lo que hiciera.

    Cierto día, mientras caminaba por el cementerio para visitar a su abuela encontró una tumba con una transcripción extraña. Jamás había visto algo así y decidió acercarse para leerla más detenidamente.

“ACÁ SE ENCUENTRA LA ENTRADA A DASHBAAN, SOLO LOS AGUDOS PODRÁN ENTRAR”
“Sëëhnnifaöe”


    Quedó completamente extrañada por la inscripción, pero lo mas extraño fue la última palabra escrita. ¿Era acaso algún idioma nuevo? Sumamente fascinada por saber que significaba, decidió ir a la biblioteca de su Universidad a consultar que podía significar. Encontró un libro muy antiguo y hojeándolo descubrió que significaba. Era una clase de idioma que solo hablaban las criaturas infernales, el cual se llamaba “Serprent”, el artículo que leyó decía más o menos:

“…a pesar de que todas las criaturas de las otras esferas pueden entender los idiomas humanos, ellos mismos tienen su propio código. De hecho, jamás podrás llamar a un demonio si no sabes su idioma. Primero debes llamarlo en Serprent y el luego decidirá hablarte en tu idioma si es que lo prefiere…”

    El libro contenía todo acerca de aquella lengua y llena de curiosidad comenzó a aprenderlo. Los días pasaban y pasaban y Octavia se desesperaba por saber aquella lengua que le intrigaba hasta los huesos. La reglas eran claras según el libro: lo único que podías aprender era su alfabeto y sus sonidos, mas no tenía palabras ni reglas gramaticales. Solo las entenderías ocupando magia.

    Nunca había estado tan obsesionada con algo en su vida. Tenía que hacerlo, había estado pensando en hacer algo y solo lo podría hacer aprendiéndolo. Cierto día, en su visita mensual a sus abuelos, paso por aquella tumba de nuevo y noto algo extraño. La palabra había sido cambiada por otra que decía:

“Yüerenet”

    Asombrada por el hecho de aquel cambio, se sorprendió aún ver que podía entenderla e incluso pronunciarla. Acercándose y tocando aquella tumba dijo en voz alta:

-Llévame a Dashbaan-

    La tumba se quebró completamente y Octavia fue arrastrada por un monstruo gigante hacia un lugar horrible. Estaba lleno de criaturas grotescas y el fuego rondaba por todos lados. La figura que la había llevado tenía cabeza de humano, cuerpo de pájaro y cuatro brazos de los cuales dos sostenían un espejo.

    Se sentía aterrorizada pero sabía lo que quería hacer. Acercándose al monstruo le pregunto:

-Dëmonus ushj kexthere ungütew? Eü pareteyü’guj at iöpert

    Habiendo escuchado su llamada el demonio apareció en su verdadera forma. Un pulpo gigante con colmillos y tres ojos cubría todo el lugar. Se inclino ante él y le pidió que le diera el éxito que tanto quería. 

    Riéndose el demonio contesto en su idioma:

-Perfecto, pero pagaras un precio muy alto-

-¿Cuál?- pregunto ella

-Cumplirás mis ordenes y después tu alma será mía, düst er thxuis?

-Trÿer – dijo segura.

    El pacto quedo sellado y Octavia se transformo en la bruja del Demonio. Siempre que el necesitaba algo, ella tenía que realizarlo. Aunque esta vez había resultado mal y las pagaría muy caro si no hacía algo pronto. Terminaría pronto su trabajo para llegar a su casa y pensar que haría.

***

    El agua caía por su cuerpo mientras pensaba que podía hacer. Le parecía extraño que el mismísimo demonio no se encargara de algo así. ¿Cómo era posible que esa alma no le sirviera? Quizás porque esa alma era pura y había llegado a él por haber sido engañada. Eso tenía que ser. Buscaría el alma de ese niño y la sacaría de Dashbaan. No podía perder lo que tenía. Amaba demasiado sus cosas para renunciar a ellas así como así.

    Salió de la ducha y mientras secaba su cabello comenzó a mirarse al espejo. Era hermosa y sabía que lo seguiría siendo. Repentinamente vio como detrás de ella un joven la miraba. Se dio vuelta horrorizada y vio que no había nadie. ¿Qué es esto? Sintió mucho miedo y vistiéndose rápidamente corrió a su habitación. Al llegar a esta vio como su cama había sido totalmente desarmada y en su colchón estaban las marcas de unas garras. Una risa comenzaba a resonar por las paredes y el pánico comenzaba a fluir por su sangre.

-!Atrás! ¡Yo soy la bruja del mismísimo Satanás! Si no apareces espíritu cobarde acabaré contigo ahora mismo”- Grito con evidente terror.

    La risa seguía aumentando en niveles sorprendentes y la ventana más próxima exploto en mil pedazos. Dos pájaros gigantes entraron por ella y la tomaron por sus brazos emprendiendo vuelo hacía la oscuridad de la noche. Ella se retorcía en el vuelo, pero sabía que nada podía hacer. Aquellos monstruosos pájaros la llevaban en su vuelo y era imposible soltarse. Solo encontraría la muerte segura.  

    Los pájaros volaban rápidamente hacía aquel cementerio que ella tanto conocía. El aire frio traspasaba sus poros y el miedo también era casi imposible no sentirlo. Los pájaros la soltaron en el lugar donde ella siempre hacía sus aquelarres. Octavia se paro y vio que un gran circulo de fuego la rodeo por completo. La tumba mas cercana a ella se quebró y aquella figura que sostenía el espejo en las manos apareció.

-¿Qué quieres de mi Zog? – pregunto Octavia.

    Zog miro con su frialdad característica y no respondió. Un antiguo canto de niños muertos comenzó a sonar junto a una antigua percusión satánica. Zog miro a Octavia y dijo:

-Tu ambición te ha traído a la ruina Octavia. Nunca intentes corromper lo que fue bueno ya que de todas formas bueno quedará. En cambio, lo que está podrido siempre lo estará. Entre eso, tu, Octavia – dijo Zog con sus ojos llenos de fuego.

     Los brazos de Zog sujetaron a Octavia mientras el espejo de este se colocaban en el rostro de ella. Octavia se desespero y comenzó a gritar:

-¡Suéltame! Por favor, ¡señor de las tinieblas venga a ayudarme! Suéltame…

    En su último grito vio como en el espejo de Zog veía su vida. Veía sus fracasos, su ambición, como había llevado a la ruina a aquel joven solo por ser una competencia asegurada en su trabajo. La figura de él se hacía presente en el espejo y no podía soportarlo. Todo era confuso, el demonio se reía fuerte en alguna parte y comenzaba a sentirse cada vez mas cansada. El espejo se estrello contra su cabeza y el fuego comenzaba a consumirla a ella junto a sus deseos.

    Horas más tarde en el hospital más cercano una mujer era atendida por médicos. La habían salvado milagrosamente de que muriera luego de que unos ladrones entraran a su casa e intentarán matarle, mientras robaban sus cosas. La mujer despertó y viendo que estaba bien la dejaron ir al baño.

    Acercándose al espejo más cercano dijo:

-Es extraño ser mujer, pero me parece bien. No todos tenemos una segunda oportunidad para volver.


Si quieres disfrutar el cuento, ponle Play mientras lees ;).


  
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Un réquiem para el sepulcro

    ¿Cuándo habré llegado acá? La verdad aún no encuentro la respuesta adecuada. Quizás el ilusorio sentimiento de un recuerdo o simplemente la tristeza de días pasados me conducen por estos laberintos. Creo, y pienso que es lo más factible, que estoy perdido en este gran espacio. Lo mas extraño es que no puedo ver bien, es mas, no recuerdo lo que era ver. Hay una extraña frialdad que envuelve mi espalda, pero no logro notar bien que puede ser. Sin embargo, un antiguo instinto me incita a cambiarme a una posición bípeda.

    Una extraña luz comienza a verse a lo lejos. Mis corneas secretan un extraño liquido y no puedo observar claramente la imagen. Supongo que estoy enfermo y perdido. Eso debe ser; estoy algo enfermo, no puedo ver y por alguna misteriosa razón estoy perdido acá. Mas, la memoria me falla y no puedo saber o inferir que habrá pasado antes. Solo ese olor putrefacto que comienza a salir de mi cuerpo, me insta a pensar que estoy mas enfermo de lo que pensé.

    Mis muslos quieren moverse y obligan a mis piernas a generar movimiento. Siento que puedo avanzar y mi vista comienza a aclarar. Mis pasos son torpes, pausados y este putrefacto olor es casi irrespirable. ¿Seré un zombie? No creo. Si fuera un zombie no podría pensar claramente como lo hago ahora. Debo estar en algún estado deplorable. Tengo que buscar ayuda, no creo que pueda sobrevivir mucho tiempo así.

    “Once lunas recorren el sendero de tu camino, llámame dos y quizás seré el sexto huésped en tu mansión de aluminio…”. ¿Música? Suena muy extraña y no percibo bien quién la canta. Mientras avanzo mis pasos van mejorando y mi vista también. El lugar no esta tan oscuro como al principio y la lúgubre música decora el aire con sus notas aleatorias. La luna decora el cielo y miles de cruces y montículos de tierra complementan este lugar. “Di mi nombre treinta veces amor mío y te juro que en tres tiempos mi corazón ya no será frío…” es una voz infantil, no tengo duda de eso. Puedo ver mejor el lugar y una extraña sensación recorre mi espina dorsal: estoy perdido en un cementerio de noche.

    Quisiera recordar aunque sea una ínfima parte de lo que ha sucedido en mi vida, pero siento que ni siquiera vida tengo. No sé quién soy, donde estoy ni menos que me pasa. Debo encontrar a alguien, pero no sé a quién. Cada cruz tiene una rara inscripción. Extraños dibujos circundan en las agrietadas piedras, aún así puedo entender que significa. La más cercana a mí tiene la siguiente inscripción:


“BAILA LA DANZA DEL DEMONIO Y BAJA AL VIENTRE DEL INFIERNO”


    Poco a poco voy sabiendo mas cosas. Sé que no es una muy buena inscripción, pero no me llamo tanto la atención como la que estaba siguiente a ella:


“DESCUBRE LA BLASFEMIA CELESTIAL, DONDE UNO MAS UNO ES UNO Y A VECES NINGUNO”


    Trague saliva fuertemente. No recordaba que podía hacer eso y me sentí un tanto alegre de poder hacerlo. Sin embargo, el hecho de poder leer esas inscripciones me daban un poco de miedo. ¿Cuál sería el significado de aquello? Un hormigueo recorría mi cuerpo, mientras avanzaba a través de las tumbas. Me acerqué a otra tumba con una inscripción más aterradora aún:


“ACÁ SE ENCUENTRA LA ENTRADA A DASHBAAN, SOLO LOS AGUDOS PODRÁN ENTRAR”
“Sëëhnnifaöe”


    Mi visión estaba en su cien por ciento y esto no era producto de mi imaginación. El antiguo sonido de agua corriendo llego a mi cabeza, mas no duro mucho ya que la tumba se agrieto generando un horrible sonido. La luz de la luna me mostro como de esa grieta un gran humo salía formando en el aire una criatura grotesca en rasgos infinitos. Era un monstruo que parecía estar hecho de muchas partes. Su cabeza era la de un humano de ojos azules, rostro puntiagudo y mirada fría. Su cuerpo era como el de un pájaro gigante con alas de murciélago y poseía cuatro brazos de los cuales dos afirmaban un espejo con una forma peculiar.

“Ashhträ erhsïkhem merbüstichlogën” dijo el monstruo.

    No sabía que hablaba el monstruo y no pude adivinarlo ya que sus brazos me atraparon en el acto. Mirándome con aquella mirada flemática y lánguida me susurro:

“¿Quieres saber quién eres?

Al principio había sentido miedo, pero ahora este se había disipado y juntando fuerzas, le respondí:

“Sí quiero”

    El monstruo acerco su espejo y una suave música comenzó a sonar de nuevo. Percusiones de algún antiguo ritual demoniaco resonaban en mis oídos y el monstruo dijo:

“Bhiustön nehj”

    Un coro de niños muertos comenzó a resonar desde el espejo mucho más fuerte que antes:


“Acompañen al coro de los muertos
Y quizás así seas eterno
Comprende el canto funerario
De quien espiro en el campanario
Remembra el día en que tú fallaste
Y a tu familia humillaste
Recuerda la aurora de aquella mañana
Cuando solo quedo el rastro de una maraña
No olvides que fuiste mortal
Y ahora no eres mas que algo visceral.”


    El monstruo miro con su rostro maligno y sentí que mi cara se caía de vergüenza. Tomando caso de mi derrota el monstruo estrello el espejo contra mi cabeza mientras la tumba se abría. El demonio esperaba ansioso mi llegada mientras era arrastrado violentamente por aquella criatura.

    A la mañana siguiente todo el mundo amaneció conmocionado. Aquel inteligente, tranquilo y tierno joven que los saludaba todas las mañanas cuando iba rumbo a su trabajo, estaba muerto en la tumba de sus padres con la siguiente nota: “cuando las cosas no fueron para ti, no terminan como deberían ser”.